Comenzamos este proyecto ya con la idea de que durante 1978, el mundial de fútbol tendría como sede nuestro país y todos los ojos argentinos se posarían sobre él. Pero sabíamos que el triunfo final de la Selección Argentina en el Mundial de Fútbol ha supuesto que la Junta Militar haya cubierto los objetivos que se propuso al emprender la organización del campeonato: durante veinticinco días, los problemas del país pasaron a un segundo plano y el titulo conseguido por la selección los mantendría ocultos durante mas tiempo aún.
Además, a pesar de que la represión cada vez se hacía más fuerte; a pesar del asesinato del general Actis, un crimen que intentó detener la marcha del Mundial; a pesar del boicot contra el Mundial organizado por terroristas en varias capitales de Europa; a pesar de la falta de fe de muchos argentinos, que hasta una semana antes repetían: No se hace, lo suspenden; a pesar de todo y contra todo... los argentinos celebramos el mundial.
Sin embargo, paulatinamente comenzaron a haber cambios en las personas. Un ejemplo claro fue durante el Mundial, que había más periodistas extranjeros en la Plaza de Mayo, junto a las madres de los desaparecidos, que en el propio Mundial; o que Holanda, en vez de pasar el inicio del Mundial, pasó a las Madres marchando en la Plaza de Mayo.
En la sociedad las experiencias negativas sirvieron para aprender y no volver a cometerlas. Pero...¿Qué nos dejó esta experiencia protagonizada por los salvajes militares?
Lamentablemente nos dejó muertes, que la palabra "desaparecido" se convirtiera en un uso corriente de la época, sufrimiento, dolor, miedo, angustia, desaparecidos, exilio. Pero además, nos enseño a no olvidar, a enfrentar los problemas, a denunciar las injusticias, a pelear por lo que uno quiere hasta las últimas consecuencias, a valorar lo que se tiene como es hoy la democracia y, principalmente, a no cometer dos veces el mismo error.



