lunes, 19 de septiembre de 2011

Segunda fuente audiovisual




 La realización del Mundial de fútbol fue uno de los objetivos de los militares argentinos para perpetuarse en el poder. Los medios de comunicación tenían terminantemente prohibido criticar la forma de juego de la selección nacional de fútbol y a su director técnico, César Luis Menotti.  É
ste, participó de la campaña de imagen  con que el dictador (Videla) manipuló el  Mundial del 78, pero Menotti no concibió su trabajo desde la arquitectura política, sino desde la futbolística.
Era un país donde se escuchaba una sola voz, la voz mentirosa del gobierno y de los que lo apoyaron
Se hace difícil entender como los ciudadanos argentinos se conformaban con imágenes falsas, en donde se representaba un país en crecimiento y no se mostraban los cadáveres que yacían enterrados en sus tierras y ahogados en sus ríos. Frases como “El silencio es salud” o “Los argentinos somos derechos y humanos” se escuchaban permanentemente en televisores y radios y hasta eran orgullosamente pegados en distintos lugares como autos, ventanas y carteles.
Para el gobierno, el apoyo de los medios, fue una estrategia inteligente que masificó y confundió la mente de muchos millones de argentinos. La mayoría de los medios de prensa, el quinto poder, tapó la corrupción, el asesinato y las torturas.
Los medios tenían prohibido criticar al gobierno militar y su política. Por eso la mayoría prefirió quedarse con algo de culpa y no hacer su trabajo a arriesgar su carrera, su vida y hasta la de sus familiares y amigos. En general, no estaban de parte de nadie más que de ellos mismos, sólo querían mantenerse de pie y si era posible con un prestigio y un poder que sólo podían conseguir si “se portaban bien”.
Adhirieron masivamente al gobierno militar y esto ayudó a desinformar a la gente, no sólo a desinformar, sino también a engañar a la población con publicaciones mentirosas.
Este vídeo lo elegimos ya que representa la hipocresía de los máximos dirigentes de ese triste y devastador momento histórico que vivimos los argentinos; el slogan "somos derechos y humanos" es una clara evidencia. 
La dictadura utilizo la alegría popular de los argentinos al ganar el mundial del 78, para montar su propia campaña de derechos humanos.El campeonato deportivo se transformó en una “cuestión de Estado” y su desarrollo coincidió con la más importante escalada de desapariciones del período.

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